La duración de la se ajustará a los usos y costumbres propios de cada región y a la naturaleza de las explotaciones, debiendo observarse pausas para comida y descanso, que oscilarán entre dos (2) y cuatro y media (4 1/2) horas, según lo resolviere la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, de acuerdo a las épocas del año y la ubicación geográfica del establecimiento. Entre la terminación de una jornada y el comienzo de la siguiente se observará una pausa ininterrumpida no menor de diez (10) horas.
Qué significa en la práctica
La jornada se ajusta a los usos y costumbres de cada región, con pausas de 2 a 4,5 horas para comida y descanso, y una pausa mínima de 10 horas entre jornadas.