Artículo 8Presencia de una sustancia prohibida en la muestra
Texto oficial
Presencia de una sustancia prohibida o de sus metabolitos o marcadores en la muestra de un atleta.
Constituye infracción a las normas antidopaje la presencia de una
sustancia prohibida o de sus metabolitos o marcadores en la muestra de
un atleta.
A los efectos de la configuración de dicha infracción deben considerarse las siguientes pautas:
a) Es personal de cada atleta asegurarse de que ninguna
sustancia prohibida se introduzca en su organismo. Los atletas son
responsables de la presencia de cualquier sustancia prohibida, de sus
metabolitos o de sus marcadores, que se detectaran en sus muestras. No
es necesario demostrar su uso intencionado, culposo o negligente, ni el
uso consciente por parte del atleta para poder establecer una
infracción antidopaje;
b) Son pruebas suficientes de infracción a las normas antidopaje
cualquiera de las circunstancias siguientes: la presencia de una
sustancia prohibida o de sus metabolitos o marcadores en una muestra
del atleta cuando éste renuncie al análisis de una segunda muestra y
ésta no se analizara, o cuando la segunda muestra del atleta se
analizara y dicho análisis confirmara la presencia de la sustancia
prohibida o de sus metabolitos o marcadores encontrados en la primera;
c) La presencia de una sustancia prohibida, de sus metabolitos o
marcadores, cualquiera sea su cantidad, en una muestra de un atleta,
constituye una infracción a las normas antidopaje, con excepción de
aquellas sustancias para las que se identifique específicamente un
límite de cuantificación en la lista de sustancias y métodos prohibidos;
d) Como excepción a la regla general del presente artículo, la lista de
sustancias o métodos prohibidos o las normas internacionales puede
prever criterios especiales para la evaluación de sustancias prohibidas
que pudieran ser producidas también de manera endógena.
Qué significa en la práctica
Es infracción que aparezca una sustancia prohibida, sus metabolitos o marcadores en la muestra del atleta. La responsabilidad es objetiva: no hace falta probar intención, ni negligencia. Basta cualquier cantidad (salvo límites específicos de la lista) y basta que la segunda muestra confirme la primera, o que el atleta renuncie a analizarla.