Cuando el autor de un contra la integridad sexual, de corrupción, pornografía infantil, rapto o trata se valió de su empleo, cargo, profesión o derecho para cometerlo, la inhabilitación especial pasa a ser perpetua. Apunta al abusador que llega a la víctima por su posición: el docente, el médico, el entrenador, el ministro de un culto. No podrá volver a ejercer nunca.