Todo aquel que haya infringido de buena o mala fe los derechos reconocidos a favor de un modelo o diseño depositado estará obligado a resarcir los daños y perjuicios que haya causado al titular del registro y además a restituirle los frutos, en caso de mala fe.
Qué significa en la práctica
El infractor debe resarcir los daños y, en caso de mala fe, restituir los frutos.